Cuando llegaste a la universidad Santo Tomás, al nuestro grupo de Adulto Mayor, percibí en ti una sonrisa de ángel, una personita que había sido amada por una mamá y una linda familia.
A pesar de tus limitaciones nunca vi en ti que se te fueran las ganas de vivir, de esforzarte en hacer los ejercicios, de tejer cosas lindas.
Amabas también a los tuyos, viajar, disfrutar de los paisajes y tus linda Piedecuesta y Bucaramanga.
Dios siempre contigo, ahora disfrutas mucho más de su presencia y divinidad, lo que me alegra por ti.
Te envío un afectuoso, vibrante y espiritual abrazo.
Claudio
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